Welcome to my blog. Go safely, and leave something of the happiness you bring!
Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas
lunes, 2 de mayo de 2011
lunes, 13 de diciembre de 2010
Realidad.
Qué necesaria eres en el mundo, realidad, y qué poco caso te hacemos. Tanto, que cuando nos damos cuenta de que estás ahí es tan tarde, que descubrimos estar arrancando las hojas de nuestro presente más rápido que las que caen del árbol en otoño. Que las vigas que sostenían nuestros ideales se han oxidado hasta el punto que ya no pueden con el peso de nuestras excusas y rodeos.
La mayoría de veces te odiamos, te echamos la culpa de nuestros problemas, por negarnos a aceptar que nosotros solitos nos los hemos buscado. Tú no tienes culpa de nada, haces bien tu trabajo, pero nosotros, caprichosos, pataleamos y lloriqueamos cuando no nos muestras lo que queremos ver.
Nuestra indiferencia, curtida tras largos años de entrenamiento, ha hecho que te evitemos gran parte del tiempo, pero no podemos hacerte desaparecer. Y eso es lo que nos ha hecho odiarte todavía más, el saber que eres superior, que puedes imponerte en todo momento, que eres más sabia.
Te pido perdón, realidad, por no hacerte caso. Me has advertido, seguramente no te he hecho caso muchas veces. No quiero enfadarme contigo, no solo porque no me conviene, sino porque me doy cuenta de que no hay motivo.
Quisiera hacer un pacto: yo no me enfadaré contigo, y tú me mimarás un poco más.
No creo que aceptes, no es así como funcionan las cosas, pero es gracioso pensar que puede ser, hasta motiva en cierto punto.
En fin, callaremos. Al fin y al cabo, siempre podemos recurrir al refugio anestésico donde no puedes encontrarnos: el sueño.
La mayoría de veces te odiamos, te echamos la culpa de nuestros problemas, por negarnos a aceptar que nosotros solitos nos los hemos buscado. Tú no tienes culpa de nada, haces bien tu trabajo, pero nosotros, caprichosos, pataleamos y lloriqueamos cuando no nos muestras lo que queremos ver.
Nuestra indiferencia, curtida tras largos años de entrenamiento, ha hecho que te evitemos gran parte del tiempo, pero no podemos hacerte desaparecer. Y eso es lo que nos ha hecho odiarte todavía más, el saber que eres superior, que puedes imponerte en todo momento, que eres más sabia.
Te pido perdón, realidad, por no hacerte caso. Me has advertido, seguramente no te he hecho caso muchas veces. No quiero enfadarme contigo, no solo porque no me conviene, sino porque me doy cuenta de que no hay motivo.
Quisiera hacer un pacto: yo no me enfadaré contigo, y tú me mimarás un poco más.
No creo que aceptes, no es así como funcionan las cosas, pero es gracioso pensar que puede ser, hasta motiva en cierto punto.
En fin, callaremos. Al fin y al cabo, siempre podemos recurrir al refugio anestésico donde no puedes encontrarnos: el sueño.
jueves, 12 de agosto de 2010
SE BUSCA: Mente abierta.
Por que, en realidad, ¿quién la tiene? La mayoría de la gente nos consideramos de mente abierta. Si nos preguntaran que por qué, las respuestas serían del tipo soy homosexual/bisexual, soy ateo, soy agnóstico, soy liberal, soy ecologista, soy hippie, y un largo etcétera. Pero nunca he oído a nadie responder lo que en mi juicio diría alguien de auténtica mente abierta: soy comprensivo. Yo mismo no he respondido así nunca ni me lo había planteado antes.
Pensémoslo así: si tenemos ante nosotros a un ateo liberalista y a un católico conservador, ¿quién es de mente más abierta? Seguro que muchos, entre los cuales me incluyo, diríamos que el ateo liberalista. Éste, al contrario que el conservador, acepta las formas de pensamiento y expresión contemporáneas, y además no cree en Dios ni en la Iglesia (lo que en esta época es un plus xD). El otro, claro está, prefiere las cosas como antaño, que generalmente son las de "su tiempo". Pero claro, no hemos caído en que, al igual que el conservador no acepta o le cuesta aceptar los cambios de ahora, al liberalista le ocurre lo mismo con las ideas del conservador, y con Dios.
Lo mismo puede pasar con un hippie vegetariano o un magnate de la industria cazador y taurino, o con un cristiano y un judío. Todo el que se aferra demasiado a unas creencias acaba siendo de mente ciertamente cerrada. Yo mismo, que me consideraba de mente abierta, me estoy retractando ahora que lo pienso con más detenimiento. Y seguro que mis queridos no-lectores también (si no es así, o bien estáis equivocados, o bien sois de mente realmente abierta, en tal caso me encantaría conoceros, felicitaros y aprender de vosotros).
¿Y qué hay que hacer entonces para ser de mente abierta? ¿dejar a un lado todas nuestras creencias? Sería imposible, porque en algo tenemos que creer, ya sea un dios, un ideal, o nuestro cantante favorito. Lo que sí podríamos empezar a hacer es intentar aflojar un poco la correa que mantiene atada a nuestra mente, ver cosas, escuchar, aprender. Seguramente, ni el cristiano se cambiará de religión, ni el ateo entrará en una iglesia, ni el hippie comprará acciones ni el taurino irá a una manifestación, pero tal vez algo hayamos avanzado.
Pensémoslo así: si tenemos ante nosotros a un ateo liberalista y a un católico conservador, ¿quién es de mente más abierta? Seguro que muchos, entre los cuales me incluyo, diríamos que el ateo liberalista. Éste, al contrario que el conservador, acepta las formas de pensamiento y expresión contemporáneas, y además no cree en Dios ni en la Iglesia (lo que en esta época es un plus xD). El otro, claro está, prefiere las cosas como antaño, que generalmente son las de "su tiempo". Pero claro, no hemos caído en que, al igual que el conservador no acepta o le cuesta aceptar los cambios de ahora, al liberalista le ocurre lo mismo con las ideas del conservador, y con Dios.
Lo mismo puede pasar con un hippie vegetariano o un magnate de la industria cazador y taurino, o con un cristiano y un judío. Todo el que se aferra demasiado a unas creencias acaba siendo de mente ciertamente cerrada. Yo mismo, que me consideraba de mente abierta, me estoy retractando ahora que lo pienso con más detenimiento. Y seguro que mis queridos no-lectores también (si no es así, o bien estáis equivocados, o bien sois de mente realmente abierta, en tal caso me encantaría conoceros, felicitaros y aprender de vosotros).
¿Y qué hay que hacer entonces para ser de mente abierta? ¿dejar a un lado todas nuestras creencias? Sería imposible, porque en algo tenemos que creer, ya sea un dios, un ideal, o nuestro cantante favorito. Lo que sí podríamos empezar a hacer es intentar aflojar un poco la correa que mantiene atada a nuestra mente, ver cosas, escuchar, aprender. Seguramente, ni el cristiano se cambiará de religión, ni el ateo entrará en una iglesia, ni el hippie comprará acciones ni el taurino irá a una manifestación, pero tal vez algo hayamos avanzado.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Criaturas humanas II
Perdonad que repita el título que utilicé en una anterior actualización, pero he decidido abrir una sección sobre éstos extraños seres llamados humanos, ya que sus andanzas cada vez me parecen más sorprendentes.
Hoy tenía un seminario de Tecnologías Aplicadas a la Creación y el Diseño, concretamente de photoshop, aunque ha sido un seminario a traición, ya que nos han estado hablando cinco horas de sistemas de seguridad de los ordenadores, memoria RAM, pantallas IPS, y demás cosas extrañas muy aburridas que no he entendido, y tenían que ver poco con el retoque fotográfico. El caso es que el profesor ha empezado hablándonos de las mediciones de los Bytes, explicándonos que la medida más alta es el Petabyte -bonito prefijo, porciertamente- que equivale a 1.000.000.000.000.000 bytes. Son unos cuantos bytes, ¿eh? Pues el total de toda la información de Internet -sin contar los vídeos de Youtube, según mi profesor- son 10 PB, un buen puñado de ceros para un solo uno, valga la redundancia.
Y quién quiere todos esos bytes en su poder, os preguntaréis, queridos no-lectores. No es otro que el extraño Ser Humano. Al parecer, los avances científicos y las últimas tecnologías están en proceso de desarrollo de una posible unidad que sea capaz de almacenar 40 PB. Sí, como lo leéis, cuarenta Petabytes.
Y digo yo, si toda la información que hay en Internet -y por consiguiente, en el mundo- la podemos almacenar el 10 PB, más o menos, ¿para qué narices queremos los otros treinta? Se lo he preguntado a mi profesor, el cual no ha sabido responder. Sin embargo, una compañera que había a mi lado ha dicho algo así como "qué mas da, son 40 PB, imagínate lo que te puede caber ahí". Si yo me lo imagino, y lo que me imagino es que pretenden inventar un artefacto con una memoria que no es posible llenar, por mucho que nos empeñemos, porque nadie va a querer llevar consigo toda la información que hay en Internet, sería absurdo. Pero el Ser Humano es ambicioso por naturaleza, y este hecho lo refleja claramente. Lo que importa es poseer, porque eso nos da sensación de poder. Cuanto más posesiones tengamos, más poderosos seremos, o eso se supone.
Ingenuas estas criaturas humanas...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)